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Stephen Hawking NASA 50thCuando hablamos de Naturaleza nuestra idea de ella es muy acotada. Pensamos en plantas, animales, paisajes, aire puro. Solemos ponerla en términos “no humanos”, es decir: lo que hay en el mundo que el Hombre no ha tocado. Propongo un ejercicio, en pensar a la Naturaleza en términos más amplios, no a escala planetaria sino un poco más abarcador.

Cuando uno mira el cielo estrellado sabe que la imagen no es del presente. Aquella estrella está a 100 años luz. Significa que su luz fue emitida hace esa cantidad de años. Aquella otra otros tantos millones. A esa escala la tierra y nuestra noción de Naturaleza es sutil, ínfima: Somos un “pequeño punto azul pálido” como dijo Carl Sagan. Los tiempos se esfuman, las distancias son incomprensibles, los tamaños irrelevantes y uno se acerca a la idea de Universo, tan inabarcablemente compleja.
Por 1990, Stephen Hawking publicó su primer libro destinado al público general, un libro para legos, inexpertos, lo que se conoce como “divulgación científica”, en fin: lo que nosotros (yo) podemos entender: “Breve historia del tiempo”.
Gracias a su genio, ingenio y obstinación, explica en palabras simples los misterios más complejos del Universo: ¿Qué sabemos acerca del él? ¿De dónde procede el Universo y hacia dónde va? ¿Tuvo un principio? Si es así… ¿qué ocurrió antes de este principio? ¿Cuál es la naturaleza del tiempo? ¿Tendrá un final? Hawking explica los problemas más intrincados de la física sin una sola fórmula matemática (excepto E=m.c2 de la teoría de la relatividad general de Albert Einstein).
Uno de los temas desarrollados es una explicación de por qué las cosas son como son y no son de otra manera desde el punto de vista del “principio antrópico” que nos lleva a las siguientes conclusiones:
  • Si la expansión del universo fuera elevada o disminuida en una millonésima parte, esto podría eliminar cualquier posibilidad de vida.
  • Si la distancia media entre las estrellas fuera un poco mayor, planetas como la tierra no habrían sido formados; si fuera este promedio un poco menor, las órbitas planetarias necesarias para la existencia de vida no existirían.
  • Si la proporción entre carbono y oxígeno en nuestra atmósfera fuera levemente distinta, ninguno de nosotros estaría aquí para respirar.
  • Si la inclinación del eje terrestre fuera alterada ligeramente en una dirección nos congelaríamos. Si fuera cambiada en la dirección contraria, seríamos consumidos por el calor.
  • Si la tierra estuviera un poco más próxima o más apartada del sol o que su velocidad de rotación fuera distinta de aquella en que giramos en éste exacto momento. Las variaciones de temperatura resultantes serian totalmente fatales para la raza humana.

La conclusión a esas escalas, es que en el espacio somos un punto. Con esos parámetros de tiempo, toda la vida del planeta transcurrió en un instante. Y, sobre todo, que la vida (nosotros incluidos) es una de las cosas más frágiles del Universo. Vale la pena cuidarla, protegerla, respetarla y conocerla. Es todo lo que tenemos.

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