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wheelMe imagino que a muchos puede parecer anacrónico. Aún así, voy a contarles algo acerca de las ruedas de carro.

Para empezar, la rueda es el invento más importante en la historia de la humanidad luego del dominio del fuego. Su evolución va desde un simple tronco cilíndrico puesto debajo de la carga a transportar, hasta los complejos engranajes de la micromecánica y la nanotecnología. En el medio de esa evolución se sitúan las ruedas de carro: Una auténtica pieza de ingeniería, transmitida de generación en generación, que aún subsiste a pesar de haber pasado todo un siglo de ir perdiendo terreno.

Las antiguas ruedas de carros y carretas (las que quedan) son una maravilla sutil y compleja del arte de la construcción en madera.

Existen desde el siglo I a.c. Lo primero destacable es que, aún aquellas que pueden soportar varias toneladas de peso, están construidas sin un solo clavo o perno y sin una sola gota de cola o cualquier otro pegamento para mantenerla unida. Por su geometría exterior, las ruedas de carro van colocadas al sesgo y no rectas o perpendiculares al suelo. Esto hace que estas ruedas funcionen a la perfección aun en los caminos inclinados de lado (que es cuando la rueda soporta mayor presión) y su eje siga siendo vertical.

El corazón de la rueda es macizo (de olmo) y se denomina “cubo”. Luego vienen los radios de madera de roble, y luego los cercos de madera de fresno (preferentemente aquella que haya crecido curva). Los cercos se unen entre si con pequeñas piezas de roble resistente.

Y por ultimo lo que une todo y mantiene la forma perfecta: la llanta de hierro.

Para construir la rueda se arman primero todas las partes de madera, luego se calienta la llanta (hecha de una sola pieza de hierro), al dilatarse por el calor se coloca en su lugar alrededor de la rueda y, al enfriarse, se ciñe y aprieta la rueda dejándola armada, perfecta y sólida. Esto último es el proceso mas difícil, ya que requiere la sincronización precisa de varias personas al mismo tiempo operando rápidamente y con hierro incandescente.

El abuelo de mi padre (mi bisabuelo, para ser mas preciso) lo ha hecho mil veces en su taller de carros de Palencia (España). Mi padre me lo ha contado a mi y a mi hijo: así que doy fe.

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